SERIE RETRATOS
ESPACIOS DOLOROSOS
Cada persona es un universo fracturado, y sus habitaciones son el reflejo de su psique. El cuarto, lejos de ser un espacio físico, se transforma en un escenario cargado de vestigios: el desorden, el desgaste y el cansancio de existir.
Aquí la intimidad se convierte en una confesión muda, mostrando el lugar de descanso como una cárcel de incomodidad y dolor.